domingo, 13 de septiembre de 2009

CAPÍTULO VII - Desprecio

-Ray: Si Dani, todo fue culpa mía, yo sabía lo de Gerard con Lynn.

Supuse que Lynn era aquella chica de cabello largo y negro a la que Gerard estaba besando en ese banco.

-Daniela: ¿Por qué no me dijiste antes?
-Ray: Es que para mí también fue difícil aceptarlo, además no quería herirte, así que esperé que lo tuyo por Gerard cesara
-Daniela: ¿Que lo mío por Gerard cesara?, ¿estás loco?, eso no es tan fácil.
-Ray: Sí pero tal vez como Gerard estaba tan alejado de nosotros, pensé se te pasaría, no pensé que te enterarías de esta manera.
-Daniela: No, debiste decirme en el momento en que lo supiste. (Le grite mientras soltaba un par de lágrimas más).
-Ray: Discúlpame Dani, en serio, no quise.
-Daniela: ¿No quisiste?, yo tampoco quise estar ahí parada en el momento de ese beso pero a todos nos toca alguna vez, ¿no? (seguía llorando no podía parar, mi corazón se había hecho polvo). No quiero estar aquí.
-Ray: ¿Te acompaño?
-Daniela: ¡No! (lo dije con cara de molesta aunque tenía lágrimas en el rostro); iré sola.
-Ray grito: ¿Seguro que estarás bien?


En eso me fui caminando muy decepcionada, a mitad de camino levanté mi pulgar en señal de que estaba bien (aunque mentía) y seguí hacia mi casa. Odiaba a Ray, por no decirme a tiempo; odiaba a Lynn, por estar en el lugar en donde yo debería; odiaba a mi madre, por llevarme a esa ciudad, y por más increíble que parezca también odiaba a Gerard, lo odiaba por ilusionarme, por no hacer nada a tiempo y lo odiaba por amarlo tanto. Cuando llegué a mi casa fui hasta mi habitación y agarré bruscamente mi block de dibujos, vi el rostro de Gerard que había dibujado anteriormente y, no sé, pero de repente me dieron ganas de arrancar la hoja del block de arrugarla y romperla en pedacitos.

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