domingo, 20 de septiembre de 2009

CAPITULO FINAL - La carta

La carta decía:
Sé que es algo tarde para esto pero no puedo contenerlo más, debo decir la verdad, desde el momento en que te vi me pareciste muy simpática y con el paso del tiempo me enamoré de ti, nunca lo dije por temor, por temor a lo que pudieran decir, por temor a lo que pudieras pensar, por temor a que no sintieras lo mismo. Lo sé, tal vez soy un cobarde, pero aún cobarde y todo, yo te amo. Tal vez dirás después de todo lo que pasó "¿ahora es que vienes a decirme la verdad?"; pero fue así gracias a que no demostraste tu cariño lo suficiente, tal vez no sientas lo mismo que yo, y fue por eso que no estamos juntos, traté de distanciarme de ti para comprobar si de verdad me querías; pero te noté muy tranquila así que decidí olvidarme de ti, pero no pude, traté de pensar en otra para llenar el vacío que dejaste en mí, pero la verdad es que no pude, ya que eres una chica muy especial y por eso te amo.
 Íbamos ya por la esquina de la calle, cuando me di cuenta que yo aún lo amaba, en eso...

-Daniela: ¡Madre detén el auto!
(Frenó bruscamente)
-Rosa: ¿Qué pasa Daniela?
-Daniela: Es que se me olvido algo muy importante enseguida vuelvo (mientras decía eso desabrochaba mi cinturón desesperadamente).

Corrí lo más rápido que pude, hasta que lo alcancé...

-Daniela: ¡Gerard, espera!

Él volteó y sonrió. En eso me tire en sus brazos, lo abracé, me aferre a él.

-Daniela: Gerard… también te amo.
-Gerard: ¿Leíste la carta?
-Daniela: Sí, gracias.
-Gerard: Ahora que sabes la razón de todo lo que hice, ¿me perdonas?
-Daniela: ¡Claro Gerard! (en eso me acordé del dibujo en mi bolso).

Dejé de abrazarlo y busqué mi block en el bolso, al encontrarlo busqué el dibujo entre las páginas, escribí: Gerard gracias por todo te extrañaré y recuerda que siempre te voy a amar, lo doble como pude (aunque un poco apresurado) y se lo entregué..

-Gerard: Lo puedo leer ahora?
-Daniela: No, déjalo para después. No importa que esté un poco arrugado, ¿verdad?
-Gerard: No vale tranquila, la intención es lo que cuenta después de todo.
-Daniela: (sonreí) Gracias Gerard.
-Gerard: (sonrió) El que debería decir gracias soy yo.
-Daniela: Yo sé porqué lo digo.


En eso, nuevamente, empezó a acercar su rostro al mío, pero esta vez no podía detenerlo, ya que, yo también quería que sucediera lo que fuese a pasar, pero no aguanté más y lo halé hacia mí. Fue mágico e indescriptible, sólo puedo decir que en ese momento nada importaba, solo importábamos Gerard y yo. Todo desapareció por esos segundos, todo lo malo se convirtió en bueno y todo lo bueno fue mejor, no pensaba en nada, solo en lo perfecta que era mi vida en ese momento. Aunque sí tuve que mudarme de Boston, aún seguía en contacto con los muchachos y por supuesto con Gerard. Y aunque algo triste, así termina la historia, mi historia, nuestra historia.

sábado, 19 de septiembre de 2009

CAPÍTULO XIII - Inesperado

Cuando abrí los ojos él estaba parado frente a mí con cara de "no esperabas verme", pero era tan perfecto, su sonrisa pícara… me distraje un rato, mientras tanto, los muchachos se escabulleron a ayudar a mi madre con las cosas. Cuando voltee para reclamarles ya no estaban.

-Gerard: ¿Qué pasa?, ¿A quién buscas?
-Daniela: Puedes explicarme ¿qué haces aquí?
(Mientras hablaba se acercó a mí)
-Gerard: Vine para decirte la verdad.
-Daniela: ¿Qué verdad?
-Gerard: No estoy hablando de que te quiero nada más como amiga.
-Daniela: ¿Entonces?
-Gerard: Quería darte esto.

Alzó la mano con un sobre blanco

-Daniela: ¿Qué es esto?
-Gerard: Un sobre
-Daniela: Vaya, que útil...
-Gerard: Adentro tiene una carta y no es cualquier carta.

En eso mi madre tocó la bocina del auto para avisar que ya nos íbamos.

-Daniela: Me tengo que ir...
-Gerard: Espero que te vaya bien en la otra ciudad.
-Daniela: Gracias...

Acercó su rostro al mío lentamente, mi corazón se aceleró pero no podía darle un beso...

Cuando vi que su rostro estaba demasiado cerca, supuse que me daría un beso y pensé que había sido muy descarado ya que tenia novia, le voltee la cara justo cuando estaba a punto de suceder, me dio el beso justamente al lado de los labios, y lo empujé.

-Daniela: Ya me voy. Adiós


Corrí hacia el auto, mientras mi madre se preparaba para irnos empecé a leer la carta...

viernes, 18 de septiembre de 2009

CAPÍTULO XII - La sorpresa

Mi madre me preguntó si quería recibirlo y le dije que no, le inventó una excusa y Gerard se fue. Llamé a Ray y le conté todo, trato de animarme, luego me preguntó a qué hora salía mañana y le dije que como a eso de las 6am. Cuando colgué empecé a hacer mis maletas y a guardar mis cosas, cuando estaba recogiendo la basura vi el dibujo, lo agarré, lo sacudí un poco y lo guarde en el block. Luego de hacer mis maletas, mi celular sonó, era Gerard no quería contestar, pero cedí...

-Daniela: ¿Aló?
-Gerard: Dani, ¿podemos hablar?
-Daniela: ¿Qué quieres?
-Gerard: Sólo quiero hablar contigo.
-Daniela: Yo no quiero seguir discutiendo contigo, así que mejor, ya no me llames.
-Gerard: Pero...

Colgué antes de que pudiera terminar la frase. Terminé de recoger mis cosas y me acosté a dormir.
Al otro día muy temprano en la mañana, los muchachos fueron a mi casa a despedirse...

-Bob: Tenemos una sorpresa para ti
-Daniela: ¿Qué, en serio?, ay muchachos ustedes se pasan.
-Frank: Sí, pero cierra los ojos y camina.

Cerré los ojos, pero desconfiaron de mí y me taparon los ojos con sus manos, traté de caminar sin tropezar, hasta que me detuvieron.

-Daniela: Ya muchachos, ¿cuál es el misterio, qué tipo de sorpresa es?
-Frank: Estas lista?
-Daniela: ¡Sí! (solté algunas carcajadas)
-Ray: Listo... uno, dos, tres.
(Destaparon mis ojos)

-Frank, Mikey, Bob y Ray: ¡SORPRESA!

jueves, 17 de septiembre de 2009

CAPÍTULO XI - Despedida

Hoy es el día, hoy tengo que confesarle todo a Gerard, me sentía feliz por dentro, por fin iba a decírselo todo. Cuando llegué a el colegio ese día, no lo vi en ningún lado entonces le pregunte a Mikey

-Daniela: Hey Mikey, ¿dónde está Gerard?
-Mikey: Pues creo que está en casa, ¿por qué?
-Daniela: Es que tengo que decirle algo, pero después de clases.
-Mikey: ahmm... okey.

Luego de clases como de costumbre los muchachos y yo nos fuimos caminando, primero se separaba Bob, quien era el que vivía más cerca del colegio, luego Mikey, después yo, luego Ray y Frank que vivían en la misma calle, pero esta vez no fui a mi casa sino que fui a casa de Mikey y Gerard, para hablar con él. Al llegar a la casa encontramos una nota en la mesa, la nota era de Gerard y decía: Mikey salí con Lynn al parque un rato, cuando llegues avísame, Atentamente Gerard.

Me hirvió la sangre cuando supe que estaba con Lynn, entonces salí corriendo al parque. Pude divisar que estaban en un banco, esperé un rato a ver si se paraban, en eso él le dice algo en el oído y se va hacia el heladero, ella se queda sentada, era perfecto, corrí hacia donde estaba Gerard y le hablé...

-Daniela: Hola...
-Gerard: ¿No vas a pelear conmigo verdad?
-Daniela: No (sonreí) solo vengo a decirte algo.
-Gerard: Okey, pero te apuras que tengo cosas que hacer.
-Daniela: ¿Te molesto?
-Gerard: No, pero dime rápido.
-Daniela: Bueno es que no sé cómo empezar.
-Gerard: ¿Empezar qué?
-Daniela: Pero no te desesperes, ¿acaso tienes mucha prisa?
-Gerard: Pues sí, porque mi novia me está esperando.
-Daniela: Aaaah si claro, tu noviecita.
-Gerard: Hey, ¿por qué la tratas así?
-Daniela ¿Así cómo?, la trato como debería.
-Gerard: Pues no, siempre la tratas mal.
-Daniela: Y es que acaso la amas mucho ¿o qué?
-Gerard: Pues tampoco así, pero no deberías tratarla mal ella no te ha hecho nada.
-Daniela: Ah ¿eso crees?, en serio, ¿crees que no me ha hecho nada?
-Gerard: Pues no creo que te haya hecho algo.
-Daniela: Pues adivina, sí lo ha hecho.
-Gerard: A ver, ¿a caso ella te lastimó?
-Daniela: Ella no, pero tu sí.
-Gerard: Ah... ¿ahora es mi culpa?
-Daniela: Pues, ¡siempre fue culpa tuya!
-Gerard: A ver y ¿por qué siempre fue culpa mía?!
-Daniela: Pues...
-Gerard: A ver dime, ¿por qué lo dices?
-Daniela: Es que tú...
-Gerard: Dime pues, no que es ''mi culpa''… ¿yo qué?
-Daniela: ¡Es tu culpa porque me gustas!
-Gerard: ...
-Daniela: Sí Gerard como lo oyes, me gustas, ¿okey?, no podía seguir fingiendo que no me pasaba nada.
-Gerard: Pero…
-Daniela: ¿Qué? Acaso me vas a decir que no me amas, pues ya me adelante a ti porque sé que no me amas a mí, sino a la tal Lynn esa, y si era por eso que la trataba mal.
-Gerard: Dani escúchame...
-Daniela: No quiero oírte más y si vas a decir que es a ella a quien amas o que nada más me quieres como una amiga, sólo... sólo déjame, no me hables más.


Me di vuelta y corrí a mi casa. Gerard gritó mi nombre y suplicó que esperara, pero no podía yo sabía que él no me amaba, solo corrí y seguí corriendo, hasta llegar a mi casa, Gerard me llamó varias veces por teléfono, pero no le contesté, no quería hablar con él, estaba muy triste. En eso sonó el timbre, era él...

miércoles, 16 de septiembre de 2009

CAPÍTULO X - Otro estado

-Daniela: ¿Aló?
-Rosa: Hija tenemos ya casi un año viviendo en Boston, ¿te ha gustado vivir aquí?
-Daniela: Bueno madre no ha sido mejor que mi año en Nueva York, pero no me quejo.
-Rosa: Me alegra oír eso hija.
-Daniela: ¿Por qué lo dices ma?
-Rosa: Porque nos vamos a mudar.

Oh no... esas palabras otra vez, no quería mudarme y aunque estuviese sufriendo por Gerard quería seguir ahí en Boston, no sé si era por masoquismo o por lo que había explicado antes, de lo difícil que era mudarse de ciudad o estado. O tal vez era por los buenos amigos que me gané, pero la razón más importante del querer quedarme, estaba totalmente segura de que era Gerard.

-Daniela: ¿Otra vez?
-Rosa: Sí hija, lo siento pero me transfirieron el trabajo.
-Daniela: ¿A qué ciudad nos mudaremos?
-Rosa: No sé; puede ser otra vez a Nueva York o a Montpelier, ¿qué dices tú?
-Daniela: ¿Dónde queda Montpelier?
-Rosa: Es una ciudad de un estado hermano de Nueva York y Massachusetts.
-Daniela: ¿Cómo se llama el estado?
-Rosa: Vermont, te veo muy interesada, ¿quieres que nos mudemos ahí?
-Daniela: ¿Cuánto tiempo me queda para pensarlo?
-Rosa: Solo 2 días hija.
-Daniela: De acuerdo, te llamo después.
-Rosa: Okey, adiós Dani cuídate.
(Cuelgan)

No era justo, yo no me quería mudar, no de nuevo, pero no podía quedarme aquí sola, mi madre no lo permitiría. Lo único que se me ocurrió fue ir hasta la casa de Ray y decirle. Al llegar toqué desesperadamente el timbre y la puerta a la vez mientras gritaba

-Daniela: ¡Rayy, Raaayyy, abre por favor es urgente!
(Ray abre la puerta)

Al dejar de tocar como loca el timbre y la puerta, lo abracé y me di a llorar fuerte. Mi llanto fue de tristeza y dolor, igual que el día en que Gerard estaba en el banco con Lynn o hasta peor.

-Ray: ¡Dani, Daanii!, ¿qué te pasa, por qué lloras?, haces que me preocupe.
(De tanto llanto grité, con mi cara apoyada en su pecho)
-Ray: ¿Dani qué pasa, es Gerard otra vez?
-Daniela: ¡No!
(Lo dije con mi cara aun en su pecho soltando lágrimas. Ray puso sus manos en mis hombros y me separo de él)
-Ray: Dani dime ¿qué pasa?, o sabes que me pondré a llorar contigo.

Trate de sonreír, pues sabía que era un chiste, pero solo podía llorar. Quite sus manos de mis hombros y nuevamente lo abracé.

-Daniela: No quiero irme Ray, no quiero.
-Ray: ¿Irte, a dónde?, ¿por qué te vas?
-Daniela: Sí, me voy del estado, me mudaré de nuevo, y no quiero.
-Ray: ¿Qué?, ¡pero no puedes irte!
-Daniela: Lo sé, yo tampoco me quiero ir, esto es un infierno, por eso odio el trabajo de mi madre.
-Ray: Bueno Dani contra eso no podemos hacer nada, no creo que te dejen aquí sola, ¿verdad?
-Daniela: No, jamás me dejarían.
-Ray: ¿Y en cuántos días te vas?
-Daniela: En 2 días.
-Ray: ¿¡Qué!?, ¿tan solo 2 días?
-Daniela: Verdad que es injusto.
-Ray: Bueno, debemos aprovechar esos últimos 2 días, ¿no crees?
-Daniela: ¿Y cómo crees tú que debemos ''aprovecharlos''?
-Ray: ¿Por qué no comienzas por decirle todo a Gerard?
-Daniela: Pero, ¿cómo puedo decirle?
-Ray: La mejor manera es cara a cara.
-Daniela:Lo intentaré.


Después me quedé en su casa y llamamos a los muchachos (excepto pues, a Gerard). Regresé tarde a mi casa ese día, me había decidido mudar a Montpelier para probar algo nuevo... otra vez, y también pensé mucho en lo que le diría a Gerard, pues al día siguiente tenía que decirle todo, ya que al otro día no estaría aquí.

martes, 15 de septiembre de 2009

CAPÍTULO IX - Molestia

Pasaron aproximadamente cuatro meses y seguía pensando en Gerard y amándolo en silencio. Lo más extraño es que cada vez que él hablaba conmigo, lo trataba mal, y me molestaba con él por cualquier estupidez.

-Gerard: Hola Dani
-Daniela: ¿Qué quieres?
-Gerard: ¿Te molesto?
-Daniela: No sé, pero dime rápido, tengo cosas que hacer.
-Gerard: Está bien, solo quería pedirte un lápiz.
-Daniela: ¿Qué?, ¿era solo para eso? (lo dije con tono de molestia y cara de amargada)
-Gerard: Bueno no te molestes, si no quieres prestármelo está bien.
-Daniela: ¡Toma el lápiz! (se lo di en la mano bruscamente).
-Gerard: Pero dámelo con cariño (estiró su brazo tratando de devolverme el lápiz).
-Daniela: Si agarro el lápiz otra vez me lo quedo, así que, ya vete.
-Gerard: Okey, no quería molestarte, adiós.

Quedé impactada ni yo misma podía creer lo que le había hecho a Gerard. Me sentía mal por haberlo tratado así, por eso decidí hablarle otra vez y decirle que no debí tratarlo tan mal sólo por un lápiz. Cuando fui a decirle, estaba abrazando a Lynn con un brazo mientras con el otro escribía algo, cuando iba pensando en lo que iba a escribir, mordía el lápiz con el espacio entre el colmillo y el diente de al lado. Me molesté mucho, pero lo más extraño fue que no me había molestado el hecho de que mordiese el lápiz, sino que abrazara a Lynn. Fui muy decidida a reclamarle.

-Daniela: No puede ser, ¿qué estás haciendo?
-Gerard: Disculpa no era mi intención.
-Daniela: ¿Qué haces aquí con esta? (le grite)
-Lynn: Hey, ¿qué te pasa?
-Gerard: Pensé que era por el lápiz que estabas molesta.
-Daniela: Por supuesto que es por el lápiz (improvisé) te pasas, al pedirme un lápiz para morderlo.
-Gerard: Bueno discúlpame es que tengo esa maña.
-Daniela: Pues no con mi lápiz.
-Gerard: Disculpa, ¿quieres que te lo devuelva?
-Daniela: No, pero no lo hagas de nuevo.
-Gerard: Okey trataré de contenerme, Lynn está aquí para eso, ¿verdad? (la miró con cara de pícaro)
-Lynn: Claro mi Gee (le dio un beso en la mejilla).

Pensé "yo también trataré de contenerme en no golpearla". Me di vuelta y caminé hasta mi salón.


Siguió pasando el tiempo y yo seguía amándolo y peleando con él. Lo había pensado mucho, quería confesarle lo que sentía. Nunca me atrevía. Estaba en mi casa pensando en Gerard y decidiendo cómo le iba a confesar lo que siento por él, cuando recibí una llamada. Mi madre, otra vez llamó a esa hora.

lunes, 14 de septiembre de 2009

CAPÍTULO VIII - Helado

Pero no pude, solo la arranqué y la tiré a la basura. No podía vivir así. Estaba muy triste y mi corazón no podía dejar de latir tan débilmente, solo me quedaba aceptar que Gerard no era para mí. Pero no era tan fácil como sonaba, no dormí en toda la noche, escribiendo cartas de tristeza y dolor; odiando a todo el que pasara por mi mente; arrepintiéndome de no haber hecho algo en el momento en que Ray me dijo que yo le gustaba a Gerard. Por fin lo entendí todo, ahora sabía porque se distanció tanto de nosotros, el día de la reunión en casa de Frankie no había salido con "alguien", había salido con esa tal Lynn. Quería matar a alguien y por si fuera poco quería morir. No sé exactamente la cantidad de veces que maldije mi vida, ni la cantidad que mandé todo al infierno, peor aún la cantidad de veces que dije 'Te odio Gerard' (aunque lo siguiera amando dentro de mí).

Al otro día Frankie, Bob, y Mikey estaban tratando de animarme, pues Ray les había contado todo y ellos se sentían mal por mí. Me veían con cara de tristeza y lástima, ese sentimiento que odio tanto. Pero los evadía solo quería estar sola, me senté en el rincón más lejano del salón, y me rodearon.

-Daniela: ¿Qué les pasa, necesitan algo?
-Mikey: Oye mi hermano es un pendejo, no le prestes atención.

Frank golpeó a Mikey con cara de "cállate idiota" y Mikey miró al suelo con un gesto de "ups".

-Ray: Oye Dani no te pongas así, ¿qué podemos hacer para que sonrías de nuevo?
-Daniela: Estaré bien, no tienen que hacer nada. (Mentía).
-Frank: Ya sé, vamos a comer helado.
-Bob: ¡Buena idea!
-Ray: Claro, como se nota que no te gusta que te brinden un helado.
(Todos rieron)

No pude contenerme, quería reír, pero quería que notaran que estoy mal. No quise hacer que Ray quedara mal así que sonreí levemente y moví la cabeza en sentido de "no"

-Frank: Ves, ya te recuperaste, vamos a la heladería.
-Mikey: Caminen pues, ¿qué hacen ahí tirados?
-Ray: Vamos Dani.

Esperé a que se apartaran un poco y me levanté un poco débil, todos se agarraron de hombros y yo quede entre Mikey y Bob. Cuando llegamos, para nuestra sorpresa estaban Gerard y Lynn. Ella me vio con cara de "¿qué te parece? estoy con Gerard". Traté de no prestarle atención y les sugerí ir a otro lugar.

-Daniela: ¿Qué tal si vamos a otro lugar?
-Bob: ¿A dónde podemos ir?
-Mikey: ¿Por qué debemos ir a otro lugar?
-Daniela: Es que… no me gustan los helados (mentía, pues los helados me encantan, sólo que no quería estar cerca de Gerard y Lynn)
-Ray: Okey, vamos a caminar por ahí.


Ese día la pasamos genial, me hicieron reír mucho, casi no recordé a Gerard, pero en ocasiones lo recordaba y se me salían un par de lágrimas, pero disimulaba para que no se sintieran mal por mí de nuevo.

domingo, 13 de septiembre de 2009

CAPÍTULO VII - Desprecio

-Ray: Si Dani, todo fue culpa mía, yo sabía lo de Gerard con Lynn.

Supuse que Lynn era aquella chica de cabello largo y negro a la que Gerard estaba besando en ese banco.

-Daniela: ¿Por qué no me dijiste antes?
-Ray: Es que para mí también fue difícil aceptarlo, además no quería herirte, así que esperé que lo tuyo por Gerard cesara
-Daniela: ¿Que lo mío por Gerard cesara?, ¿estás loco?, eso no es tan fácil.
-Ray: Sí pero tal vez como Gerard estaba tan alejado de nosotros, pensé se te pasaría, no pensé que te enterarías de esta manera.
-Daniela: No, debiste decirme en el momento en que lo supiste. (Le grite mientras soltaba un par de lágrimas más).
-Ray: Discúlpame Dani, en serio, no quise.
-Daniela: ¿No quisiste?, yo tampoco quise estar ahí parada en el momento de ese beso pero a todos nos toca alguna vez, ¿no? (seguía llorando no podía parar, mi corazón se había hecho polvo). No quiero estar aquí.
-Ray: ¿Te acompaño?
-Daniela: ¡No! (lo dije con cara de molesta aunque tenía lágrimas en el rostro); iré sola.
-Ray grito: ¿Seguro que estarás bien?


En eso me fui caminando muy decepcionada, a mitad de camino levanté mi pulgar en señal de que estaba bien (aunque mentía) y seguí hacia mi casa. Odiaba a Ray, por no decirme a tiempo; odiaba a Lynn, por estar en el lugar en donde yo debería; odiaba a mi madre, por llevarme a esa ciudad, y por más increíble que parezca también odiaba a Gerard, lo odiaba por ilusionarme, por no hacer nada a tiempo y lo odiaba por amarlo tanto. Cuando llegué a mi casa fui hasta mi habitación y agarré bruscamente mi block de dibujos, vi el rostro de Gerard que había dibujado anteriormente y, no sé, pero de repente me dieron ganas de arrancar la hoja del block de arrugarla y romperla en pedacitos.

sábado, 12 de septiembre de 2009

CAPÍTULO VI - Ray y yo

Pero no era así, justo cuando decidí acercarme para saludarlos y hablar con Gerard sucedió, ella lo agarró de las manos, me congelé, no seguí caminando. Luego fueron acercándose uno al otro lentamente, me desanimé pero seguí observando a ver qué era lo que pasaba, se acercaron tanto hasta que... ¡se estaban besando! No podía creerlo, quería morir, es como si todo ese mundo perfecto que había construido con mis propias manos se estuviera destruyendo. Me sentía mal, muy mal, solo quería morir, pero no quería que mi vida terminase aquí, con todas esas cosas que me faltan por vivir. No fue sólo un besito, fue un beso duradero, lleno de amor entre ellos, pero no me sentía bien iba a morir por dentro, en serio. En eso decidí no seguir viendo y correr hasta la parte abandonada del colegio.

Ray me vio corriendo y me persiguió, hasta que me senté a llorar y me alcanzó.

-Ray: Dani, ¿qué te pasa?, ¿por qué lloras?
-Daniela: No puedo, quiero morirme.
-Ray: Pero ¿qué pasó, algo grave?
-Daniela: Sí Ray fue algo horrible, me quiero morir.
-Ray: ¿Cómo puedes decir eso?, Dani cuéntame, no puede ser algo tan malo.
-Daniela: Pues sí, fue algo horrible, no puedo...

Solté un llanto desesperante, no podía contenerme, quería desaparecer, ¿por qué no le dije antes a Gerard que lo amaba? Tal vez, sí le gustaba, y podría ser yo aquella chica sentada en el banco con él, besándolo.

-Ray: Dani, no llores así. Cálmate un poco y cuéntame.

Seguí llorando, me tire en el piso y quería morir, definitivamente este no era mi día.

-Ray: Dani en serio, no me gusta verte así.
-Daniela: Pero ¿cómo quieres que me ponga? (le grite) odio esto, es tan injusto.
-Ray: Dani termina de decirme ¿qué pasó?
-Daniela: ¡Gerard! (el llanto no me dejaba hablar bien), vi a Gerard besando a una chica.

Ray no dijo nada, puso cara de "debí decírtelo antes"

-Daniela: ¿Qué pasa?, ¿por qué pones esa cara?
-Ray: Es que todo es mi culpa.
-Daniela: ¿Por qué?


No imaginé nada, tal vez Ray fue quien hizo que estuvieran juntos, o tal vez fue quien ayudó a Gerard a decidirse por ella y no por mí. Pero ¿por qué haría eso?, ¿acaso le gusto a Ray?

viernes, 11 de septiembre de 2009

CAPÍTULO V - Reunión

-Ray: Ok, es que... (se quedó en silencio)
-Daniela: ¡Termina de decirme! (me puse impaciente)
-Ray: Es que tú le gustas a Gerard.

Wow... ¡¿qué?! No podía razonar lo que me decía, era una noticia tan emocionante, que parecía estar en otro idioma o algo así, me quedé pensando y le dije...

-Daniela: No te creo.
-Ray: En serio, el otro día estábamos hablado y me dijo que le gustas.

En eso Mikey, Frankie y Bob nos hicieron señal de que el programa había comenzado, Ray fue corriendo y se tiró en el sofá; pero yo me quedé en el balcón sola, pensando qué debía hacer, no me decidía si declararme a Gerard ya que sabía que él siente lo mismo por mí, o esperar a que él diese la iniciativa; pero si yo le decía iba a parecer desesperada y llevo tiempo sin verlo, no creo que se buena idea decirle de una vez, así que mejor decidí esperar a que él diera la iniciativa o una señal de que yo la podía dar.

Pasó mucho tiempo, diría que demasiado, y Gerard; no me demostró lo que sentía por mí y aún seguía distanciado de nosotros. Les pregunté varias veces a ellos a ver si sabían algo de la distancia de Gerard, todos negaron saber algo; a mí no me parecía normal, sentía que había algo raro. Y decidí hablar con Gerard, pero fue demasiado tarde...


Estábamos en el colegio, estaba desesperada tratando de encontrarlo, cuando lo vi me llevé la sorpresa más grande de mi vida. Él estaba ahí sentado en un banco, el mismo banco donde me confesó estar enamorado, sólo que estaba acompañado, pero no de uno de los muchachos, ni de un profesor, sino de una chica, en eso pensé: ¿qué está pasando aquí?, esto es extraño, Gerard con otra chica, no puede ser, seguro son sólo amigos. Pues sí, estaba con otra chica, ellos no me podían ver pero yo a ellos sí, además ¿qué tiene de malo?, son solo amigos, ¿no?.

jueves, 10 de septiembre de 2009

CAPÍTULO IV - Secreto desesperante

Unos meses después todo iba de maravilla; tenía más amigos y casi todos los días veía a Gerard. Claro ¿cómo no verlo? si estudiábamos en el mismo colegio, sólo que él era un grado mayor y además me la pasaba con su grupito de amigos; como ya les mencioné (Mikey, Bob, Ray y Frankie). El más cercano a mí de todos era Ray, siempre le contaba todos mis secretos y él también me contaba los suyos, pero nunca le dije lo que sentía por Gerard, tenía miedo de que por error o alguna causa le dijese. Después de un tiempo noté a Gerard un poco más distanciado pero no le preste mucha atención, ya me había demostrado suficiente el cariño que tenía hacia mí.

Esa noche estábamos reunidos en la casa de Frankie, pero Gerard no había asistido, dijo que tenía que salir con alguien. Bueno estábamos viendo un programa, hasta que dan propagandas y todos se ponen a hablar, en eso me llama Ray.

-Ray: Dani, ven un momento.
-Daniela: Dime Ray, ¿qué sucede?
-Ray: Es que no puedo contenerme más (apretó sus labios conteniendo una sonrisa).
-Daniela: ¿Qué cosa?
-Ray: Okey... te diré pero, prométeme que no le contarás a nadie que te dije y menos a Gerard.

Cuando menciono a Gerard en la parte final de su oración, me congelé, pensé lo peor y le pregunté...

-Daniela: No es nada grave, ¿verdad?
-Ray: No, pero antes debo hacerte una pregunta, ¿te gusta Gerard?

Al terminar la pregunta pensé: "oh no... descubrió que me gusta, y ahora ¿qué voy a hacer?, ¿debo decirle que sí?; aunque mejor le digo que no, después se lo cuenta, pero ¿y si me va a decir que le gusto a Gerard?

-Daniela: ¿Por qué la pregunta?
-Ray: Es sólo para verificar algo, dime de una vez, te gusta ¿sí o no?
-Daniela: Ray, tú y yo somos los mejores amigos del mundo, así que debes prometerme algo antes de decirte.
-Ray: Claro, ¿qué es ese algo?
-Daniela: Que no importa cual sea mi respuesta tú no debes decirle a nadie y menos a Gerard.
-Ray: Claro, pero ahora respóndeme.

-Daniela: La verdad es que sí, me gusta Gerard desde hace mucho tiempo, ahora dime lo que me ibas a decir.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

CAPÍTULO III - Trauma amoroso

-Daniela: ¿Cómo que no es de una chica?, ¿acaso te enamoraste de un chico? (lo dije con voz molesta)
-Gerard: Pues no... no me gusta un chico.
-Daniela: ¿Entonces?
-Gerard: No estoy enamorado de una chica.
-Daniela: ¿Ajá? (con tono desesperante)
-Gerard: Y tampoco estoy enamorado de un chico...
-Daniela: ¿Y entonces de quién estás enamorado? (estaba tan desesperada que casi le grito)
-Gerard: Estoy enamorado de dos chicas.

Se paralizó el tiempo, me sentí aliviada porque no era bisexual, pero a la vez me sentí deprimida porque tal vez yo no era ninguna de esas chicas

-Gerard: ¿Qué crees que debo hacer?
-Daniela: ¿Y quiénes son esas chicas? (hice la pregunta para comprobar mi teoría)

Pero evadió mi pregunta con otra respuesta que no tenía nada que ver

-Gerard: Es que, no sé si de verdad me gustan las dos o sólo una; ayúdame.

Puso esa mirada de tristeza a la cual no pude negarme, su mirada triste era muy difícil de ignorar, ya que además de perfecta, ¿cómo negarle algo?

-Daniela: Bueno, debes pasar tiempo con las dos, y la que parezca más dulce y simpática pues te quedarás con ella, pero no te des por vencido estoy segura de que lograrás algo con cualquiera de las dos.

Sentía que yo misma me ataba la soga al cuello, porque, si era una de esas afortunadas, le estaba proponiendo a Gerard que me pusiera a prueba.

-Gerard: Gracias Dani, no sabes cuanto aprecio lo que me dijiste.


En eso acerca su rostro al mío... quedé paralizada, inhalé profundamente para tener su dulce aroma, cerré los ojos esperando una recompensa por mi ayuda, una recompensa que delatara que era yo una de las chicas de quien él estaba enamorado. Pero a cambio de mi ayuda recibí un beso en la mejilla, nunca lo olvidaré, su rostro acercándose al mío y el sonoro beso que dejó marcado en mi mejilla izquierda, fue algo mágico, y aunque suene cursi, sentí mariposas en el estómago, soñaba despierta con ese beso y aunque en mis sueños no era exactamente en la mejilla igual me hizo volar alto y fue la mejor recompensa de todas las que me pudieron dar alguna vez.

martes, 8 de septiembre de 2009

CAPITULO II - ¿Bisexualidad?

Pasó un tiempo y fui asociándome con Boston y sus habitantes, fue difícil pero para entonces ya tenía algunos amigos. Uno de ellos se llamaba Mikey que es hermano de Gerard, y aunque no son iguales físicamente; en Mikey podía ver la misma mirada que veo en Gerard, solo que a diferencia de Gerard, Mikey no me parecía atractivo. Otro de mis amigos era Bob, era dulce como cualquier persona y el más serio de todos. Otro era Ray, su simpatía llenaba el vacío que a veces Gerard dejaba en mí. Y por último Frank, solíamos llamarle Frankie, él era el más simpático y extrovertido de todos y sentía cierta atracción por Gerard pero lo estaba superando con el paso del tiempo. Gerard y yo nos hicimos más unidos que nunca, incluso tuvimos una conversación, la cual me dejó sin palabras...

-Gerard: Dani ven, vamos a hablar

Lo miré con gesto de emoción, pues casi nunca me llamaba para hablar a solas.

-Daniela: ¿Dime Gerard?
-Gerard: Me siento confundido, y no sé qué hacer.
-Daniela: ¿Y por qué te sientes confundido?, a ver si te puedo ayudar en algo.
-Gerard: Creo que estoy enamorado.

En ese momento se me fue la respiración, no podía hablar ni moverme, estaba inconsciente como si hubiese muerto por esos minutos, no sé si fue de emoción al creer que podía ser yo la afortunada de que ese chico tan perfecto pudiese sentir algo así por mí, o al contrario, de tristeza al imaginar que está enamorado de otra chica, una que fuese más simpática o dulce, o hasta más cariñosa con él que yo. No me salían palabras y me quedé en silencio por un momento, pensando, tal vez manifiesto mal lo que me dijo o tal vez no. Entonces interrumpió mis pensamientos...

-Gerard: Sí, creo que estoy enamorado, pero el problema es que no es de una chica.


No lo podía creer, estaba a punto de morir en serio, no estaba enamorado de mí, ni de otra, sino de un chico. En eso pensé en Frankie, lo odié y le maldije en mi mente hasta no poder más, él había prometido alejarse de Gerard, me juró que se le pasaría, que sería algo temporal, pero no. Ahí está la prueba clara de que lo sedujo hasta enamorarlo para que no estuviésemos juntos, pero... Frankie no sabía lo que siento por Gerard, además, ¿y si no es de Frankie de quien está enamorado?, ¿y si es de otro de los muchachos? Definitivamente en ese momento odiaba a todos los chicos que conocía y a los que no conocía también.

lunes, 7 de septiembre de 2009

CAPÍTULO I - Perfección en Boston

Este sentimiento arde dentro de mí desde hace mucho tiempo. Nunca tuve el valor para decírtelo, siempre que estás junto a mí siento una emoción intensa, es algo así como inexplicable. Excepto para aquellos que lo han sentido alguna vez. Aquellos que han sentido que desean gritar a todo pulmón lo que sienten pero no pueden ya que ese sentimiento no es correspondido. Algunos tal vez se declaran ante cierta persona que les atrae, pero para otros, como yo, no es tan fácil. El solo saber que tu mirada se posa sobre mí me hace sentir extraordinaria, me hace volar hasta el infinito. Y así comienza la historia, mi historia, nuestra historia.

Estaba yo relajada en mi cama, leyendo revistas, dibujando, pensando, etc. cuando recibí una llamada inesperada. Agarre rápidamente. Era mi madre. Siempre que llama a esa hora era para dar malas noticias o algo repentino que cambiaría mi vida.

-Daniela: ¿Alo?
-Rosa: Hija! tengo malas noticias
-Daniela: Que ha pasado madre?
-Rosa: Tendremos que mudarnos... otra vez

En ese momento se me hizo un nudo en la garganta, casi no podía respirar, como todas aquellas otras veces en las que mi madre había pronunciado esas palabras.

-Daniela: Pe.. pero madre, ¡no podemos mudarnos!

No después de toda la vida que tuve que rehacer, tuve que empezar nuevamente desde cero con nuevos amigos, nuevo colegio, nueva habitación, en fin, no es fácil experimentar algo así.

-Rosa: Lo siento Daniela pero mañana temprano salimos a Boston. ¿Ok?
(Rosa cuelga)
-Daniela: ¡¿Madre!?.. ¡NO!... ¿mamá?
(....)

Me quedé pensando toda la noche; cómo sería vivir en Boston. He pasado por muchas ciudades diferentes, pero no podía ni imaginar que podía suceder ahí. Salimos muy temprano en la mañana hasta que por fin llegamos. La casa era acogedora. Subí y rápidamente escogí mi habitación. Luego salí a tomar un poco de aire y a tratar de conocer Boston. En eso entré a un callejón algo oscuro y tétrico. No sé porqué pero las cosas así de alguna manera me llaman la atención. En eso siento un escalofrío subiendo por mi espalda. Sentía que me observaban. No le preste atención y seguí caminando. Siento una especie de golpe en el hombro y cuando volteo ahí está él. Sus ojos, su mirada, su sonrisa perfecta, el tono de su piel, todo era perfecto en él...

-Gerard: Hola, ¿cómo te llamas, eres nueva aquí verdad?

No sabía qué decir. Tal vez podría comenzar por mi nombre, pero me distraje viendo su rostro perfecto.

-Daniela: Ah... ah, hola (dije en tono bajo y un tanto nervioso)

El sonrió y emitió cierto sonido con tono burlón, otra vez quedé perdida en su rostro, su sonrisa y su mirada.

-Gerard: ¿En qué calle vives?, al parecer estás perdida...

Lo dijo con esa mirada de sabelotodo pero fue perfecto su gesto, no hubo error alguno.

-Gerard: ¿Te acompaño a tu casa?
-Daniela: Vivo en la calle 13 (otra vez esa voz baja con tono nervioso que detesto tanto)
-Gerard: Bueno vamos yo te acompaño.

Él trató de sacarme tema de conversación pero siempre lo evadía para poder admirar su rostro en plenitud y armonía.

-Gerard: Bueno hasta aquí llego yo, fue un placer, adiós.


Subió su mano esperando que le diera la mía para una despedida cordial de recién conocidos. Vi su mano con nervios. No sé cómo pero rápidamente le di la mano le dije adiós y cuando me di cuenta estaba en mi cuarto. Sola, con el block de dibujos justo al frente. Lo único que se me ocurrió en ese momento fue dibujar. Dibujar ese rostro perfecto. Esa sonrisa que parece fuente misma de donde se pueda sacar toda la dulzura del universo. Esa mirada hipnotizante que guarda cierta oscuridad en lo más profundo de su pupila. Luego de que pensé en todo eso, al ver mi block no solo vi aquel rostro, sino que vi la dulzura incomparable del mismo.