La carta decía:
Sé que es algo tarde para esto pero no puedo contenerlo más, debo decir la verdad, desde el momento en que te vi me pareciste muy simpática y con el paso del tiempo me enamoré de ti, nunca lo dije por temor, por temor a lo que pudieran decir, por temor a lo que pudieras pensar, por temor a que no sintieras lo mismo. Lo sé, tal vez soy un cobarde, pero aún cobarde y todo, yo te amo. Tal vez dirás después de todo lo que pasó "¿ahora es que vienes a decirme la verdad?"; pero fue así gracias a que no demostraste tu cariño lo suficiente, tal vez no sientas lo mismo que yo, y fue por eso que no estamos juntos, traté de distanciarme de ti para comprobar si de verdad me querías; pero te noté muy tranquila así que decidí olvidarme de ti, pero no pude, traté de pensar en otra para llenar el vacío que dejaste en mí, pero la verdad es que no pude, ya que eres una chica muy especial y por eso te amo.
Íbamos ya por
la esquina de la calle, cuando me di cuenta que yo aún lo amaba, en eso...
-Daniela: ¡Madre
detén el auto!
(Frenó
bruscamente)
-Rosa: ¿Qué pasa
Daniela?
-Daniela: Es
que se me olvido algo muy importante enseguida vuelvo (mientras decía eso
desabrochaba mi cinturón desesperadamente).
Corrí lo más
rápido que pude, hasta que lo alcancé...
-Daniela: ¡Gerard, espera!
Él volteó y
sonrió. En eso me tire en sus brazos, lo abracé, me aferre a él.
-Daniela:
Gerard… también te amo.
-Gerard: ¿Leíste
la carta?
-Daniela: Sí, gracias.
-Gerard: Ahora
que sabes la razón de todo lo que hice, ¿me perdonas?
-Daniela: ¡Claro
Gerard! (en eso me acordé del dibujo en mi bolso).
Dejé de
abrazarlo y busqué mi block en el bolso, al encontrarlo busqué el dibujo entre
las páginas, escribí: Gerard gracias por todo te extrañaré y recuerda que siempre
te voy a amar, lo doble como pude (aunque un poco apresurado) y se lo
entregué..
-Gerard: Lo
puedo leer ahora?
-Daniela: No,
déjalo para después. No importa que esté un poco arrugado, ¿verdad?
-Gerard: No
vale tranquila, la intención es lo que cuenta después de todo.
-Daniela:
(sonreí) Gracias Gerard.
-Gerard:
(sonrió) El que debería decir gracias soy yo.
-Daniela: Yo sé
porqué lo digo.
En eso,
nuevamente, empezó a acercar su rostro al mío, pero esta vez no podía
detenerlo, ya que, yo también quería que sucediera lo que fuese a pasar, pero
no aguanté más y lo halé hacia mí. Fue mágico e indescriptible, sólo puedo
decir que en ese momento nada importaba, solo importábamos Gerard y yo. Todo
desapareció por esos segundos, todo lo malo se convirtió en bueno y todo lo
bueno fue mejor, no pensaba en nada, solo en lo perfecta que era mi vida en ese
momento. Aunque sí tuve que mudarme de Boston, aún seguía en contacto con
los muchachos y por supuesto con Gerard. Y aunque algo triste, así termina la
historia, mi historia, nuestra historia.