Esta agonía no se compara con ninguna pérdida. Es aplastante e inmensa como el universo mismo. Se siente como estar en las profundidades del mar, sin poder ahogarte pero sin poder respirar tampoco. La presión hace que el dolor explote y sangren mis ojos. Estoy inmovilizada y sin fuerzas para intentarlo. Solo hay vacío alrededor y todo se llena lentamente de rojo oscuro. Buscar respiración se vuelve doloroso, no estoy libre, me siento maniatada con sogas que pesan y pasan por mi cuello. Lentamente dejo de poder tener mis manos a una altura que no duela y se achica el nudo que me sostiene. Estallan mis pulmones, se desprenden mis ojos, mi cuello se contorsiona buscando escape. No hay suelo ni cielo. ¿Hacia dónde irán mis restos?
No hay comentarios:
Publicar un comentario