Sus ojos, aunque oscuros, me transmiten una dulzura inmensa. Sus manos, aunque toscas, me dan la más delicada de las caricias. Sus besos, aunque pocos, me suben al cielo y me hacen morder las nubes cual algodones de azúcar.
Una oscuridad de la cual quisiera formar parte, perderme en su mirada, pasearme en sus caricias y volar con sus besos.
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