Y es aquí cuando callo. Cuando dejo de actuar y me pongo a pensar. ¿Qué está pasando?, ¿A caso esta va a ser mi vida el resto de mis días? No estaría de más pretender que soy alguien distinta, cuando en realidad sigo siendo la misma que grita en silencio, en soledad, en la oscuridad. Tener sentimientos encontrados ayuda a que te des cuenta de cosas que no podrías ver si las situaciones que te nublan el juicio fuesen diferentes.
Me siento extraña usando palabras tan sencillas para expresar esto, pero es lo que soy. Dentro de mi sencillez hay cosas que descifrar, hay códigos que descubrir y secretos que guardar.
No creo ser la mujer misteriosa que algunos perciben, aunque me gustaría. Me da coraje pensar que has podido cambiar la imagen que tienes de mí tan sólo con verme en mis días más débiles, en esos en los que no valgo nada, en los que me derrumbo y actúo como algo que no soy. Me siento totalmente vacía cuando llego a este punto, parece no terminar jamás la búsqueda por mí misma. Estoy en una red de malos conceptos míos y es que uno no es quien es, es quienes los demás pintan de ti porque cuando mueres ¿qué queda?, los vanales recuerdos de ti, esos que, adrede o por pura casualidad, has creado tú mismo. ¿Quiere decir esto que realmente importa lo que tus allegados piensen de ti? Después de oír mil veces que no debes preocuparte por lo que las personas puedan pensar de ti, con tal de ser tú mismo. Suena superficial pero debemos cuidar nuestra apariencia con el mundo, y para ello basta con dar mucho de lo que te gustaría recibir el triple, porque así funciona el universo mismo.
"Se te devolverá lo que tú mismo des al mundo."